El BM Ciudad Real sufrió de lo lindo en el Color Line Arena de Hamburgo para alcanzar su tercera final de la Liga de Campeones. Los alemanes se impusieron 32-26 al equipo manchego, pero los de Talant se llevaron el pase. Los siete goles de ventaja alcanzados en el Quijote Arena parecían una renta apreciable que bien administrada permitiría disputar un encuentro, si no plácido, al menos tranquilo. Y lo cierto es que así fue hasta el último tramo del mismo.
La estrategia de ambos conjuntos difería sensiblemente desde el inicio y todo apuntaba a que el equipo que llevara el partido a su ritmo conseguiría decantar la balanza a su favor. Los alemanes querían que el partido se convirtiera en un correcalles, con ataques rápidos y defensas contundentes, mientras los manchegos optaban por un enfrentamiento más controlado.
Talant sabía que gran parte del triunfo se iba a fraguar en defensa y el BM Ciudad Real comenzó el partido realmente concentrado en este aspecto. Los teutones no encontraban los puntos débiles de la defensa española, pero la imprecisión en el pase de la primera línea manchega permitía a los de Schwalb anotar fácilmente en el contraataque y mantener ventajas de dos o tres goles. Con lo que no contaba el entrenador manchego es con la pésima tarde en el lanzamiento de siete metros de sus dos especialistas, Stefansson y Rutenka. Esta circunstancia, que empezó siendo una anécdota al fallar los tres primeros lanzamientos, casi le cuesta la clasificación al conjunto ciudadrealeño, al errar otros tres penaltis en la segunda parte.
A pesar de que el Hamburgo llegaba a obtener rentas de cuatro tantos, merced a la meritoria labor de los hermanos Gille, el BM Ciudad Real mantuvo la serenidad durante toda la primera mitad. Laen realizó un partido muy serio en el pivote, Entrerríos alternaba algunas imprecisiones en el pase con aciertos en el lanzamiento y Kallman encadenó tres goles de forma casi consecutiva para colocar la diferencia a favor de los germanos en sólo tres goles al descanso.
La segunda parte parecía una copia de la primera, con ligeras variantes. Rutenka pareció despertar y Stefansson empezó a repartir juego y goles. La defensa alemana se tornaba aun más dura, hasta el punto de que Davis primero y Kallman después tuvieron que abandonar la pista por sendos golpes. Esta circunstancia dejaba a los manchegos sin sus dos extremos izquierdos y sin sus dos especialistas en el avanzado, ya que Parrondo no entró en la convocatoria. Corría entonces el minuto 15 y Talant pidió tiempo muerto. Urios y Laen jugaron juntos en ataque, con el danés de falso extremo que pasaba al doble pivote en el desarrollo de las jugadas. Morros ocupó el avanzado. Al principio la situación sorprendió a los alemanes y el equipo español se llegó a colocar a dos tantos, pero los de Schawlb reaccionaron y volvieron a los tres o cuatro goles con los que se habían movido hasta entonces. Afortunadamente, Kallman se recuperó y todo volvió a la normalidad.
El partido parecía casi resuelto con el 29-26 y penalti a favor de los manchegos, pero Stefansson falló y el Hamburgo empezó a crecerse. Hens y Yoon anotaban con facilidad mientras el ataque español se secaba. Un nuevo fallo en el lanzamiento de siete metros dejaba al BM Ciudad Real al borde del abismo. Se llegó al último minuto con 32-26 y posesión para los alemanes. Al Hamburgo le bastaba con lograr siete goles de diferencia para clasificarse porque habían conseguido anotar 27 tantos en el Quijote Arena. Las cosas se pusieron todavía peor cuando los colegiados decidieron expulsar a Ales Pajovic en una decisión más que rigurosa. El destino de la semifinal se encontraba entonces en las manos de Pascal Hens, un cañonero esplendoroso que apenas había fallado durante los sesenta minutos. El espigado alemán se levantó por encima de la defensa manchega, pero su zambobazo se estrelló en el poste izquierdo de la portería de Sterbik. Sin embargo el azar les concedió otra oportunidad a los alemanes en forma de rechace. Entonces apareció Arpad Sterbik, que se agigantó ante el lanzamiento de Gille y le detuvo el mano a mano a falta de trece segundos, en los que ya no se movió el marcador.
La tercera final de la Liga de Campeones ya está en manos del BM Ciudad Real.
LA FICHA TÉCNICA
HSV HAMBURG 32
BM CIUDAD REAL 26
HSV Hamburgo (14+17): Bitter (5 paradas, 1penalti), Sandström, Ursic (1), Souza (-), Torgovanov(-), Grimm (-), B.Gille (4), Guillaume Gille (6), Müller (-), Lindberg (7,3p), Lijewski (2), Hens (9) y Yoon Kyung-Shin (3).
BM Ciudad Real (11+15): Sterbik (13 paradas), Hombrados, Laen (2), Kallman (5), Pajovic (-), Stefansson (8,4p), Davis (1), Urios (1), Rutenka (6,1p), Zorman (-), Entrerríos (3), Masachs (-), Morros (-) y Dinart (-).
Marcador cada cinco minutos: 1-0, 3-2, 5-3, 8-5, 11-9, 14-11, descanso; 17-15, 21-18, 24-22, 27-24, 29-26 y 32-26.