Hasta hace unas semanas, Juan Andreu era el único español del TSV Hannover-Burgdorf. Álvaro Ferrer, fiel amigo suyo, no ha podido resistirse a sumarse a la aventura alemana. Ambos compartieron vestuario en Granollers y León y viven los duelos ante Ademar en la EHF Cup como jornadas cargadas de sentimentalismo. Tras ser abrumado por la afición ademarista en la visita de TSV Hannover, Juan Andreu espera poder sumar la primera de las tres victorias que necesita su equipo para ser primero de grupo y clasificarse para los cuartos de final de la EHF Cup. ¿La EHF Cup es para TSV Hannover-Burgdorf el premio a la gran temporada de la Bundesliga pasada en la que acabasteis sextos? Nosotros somos un equipo relativamente joven y que, además, lleva poco tiempo en la Bundesliga. El año pasado hicimos un temporadón, quedamos sextos y le sacamos diez puntos al séptimo. Este hecho fue muy importante para el club y para la ciudad. En esta temporada estamos recogiendo los frutos. Los últimos 10 años, el campeón de la EHF Cup ha sido un equipo alemán. Teniendo en cuenta que la Final4 se disputa en Berlín. ¿El Füchse es el máximo favorito? Sin duda. No sólo porque juegan en casa sino también porque tienen a jugadores de la talla de Iker Romero, Igropulo o Heinevetter en su plantilla. El Füchse Berlín es el máximo favorito. Después está el Pick Szeged de Pastor, los equipos franceses y un Ademar León que está jugando muy bien. Sorprende ver a TSV Hannover con tan sólo un punto sumado en tres jornadas, ¿no? También nos sorprende a nosotros. El vestuario no se explica qué nos está pasando en la EHF Cup porque teníamos muchas ganas de disputar este título. A priori, era un grupo asequible para nosotros. Sobre el papel no quedamos encuadrados con equipos muy complicados. En el primer partido, la derrota en casa ante el Lugi HF nos dejó un poco tocados. Después llegó la debacle ante Csurgoi KK y, finalmente, logramos rascar un punto en León. Seguimos pensando que podemos clasificarnos pero está claro que ya tenemos que quedar primeros de grupo porque como mejor segundo no pasaríamos a los cuartos de final. No vamos a tirar la toalla. Vamos a seguir peleando hasta que no nos queden opciones. Queremos ganar todos los partidos que nos restan. Nuestra afición se lo merece. ¿El empate ante Ademar León puede ser un punto de inflexión en vuestra trayectoria europea? Si hubiéramos ganado, sí. Lo teníamos todo de cara. En León, ganábamos de tres a falta de tres minutos pero, al final, nos empataron. Fue bastante doloroso porque una victoria nos hubiera dado mucha moral. Lo cierto es que no creo que ningún equipo sea capaz de sumar ningún punto en León así que debemos ser positivos. Ese punto ante Ademar podría darnos la clasificación al final pero ahora sólo nos valen las victorias. ¿Qué debería pasar para que TSV Hannover lograra la clasificación a cuartos de final de la EHF Cup? Nuestras cuentas pasan por ganar todos los partidos y que cada equipo gane sus partidos en casa. Si todas esas circunstancias se producen, seríamos primeros con 7 puntos. El líder de grupo con menos puntos. Sabemos que es muy complicado pero, si no nos clasificamos, que no sea porque no lo hemos intentado. Tu sueño es que pasen TSV Hannover y Ademar León, ¿lo ves factible? Factible es. Tanto en mis pensamientos como en mis quinielas aparece que pasamos los dos equipos. Ahora mismo, Ademar León tiene más fácil la clasificación porque ellos tienen cuatro puntos y nosotros sólo uno. Si les ganamos el domingo, que para nosotros es un imperativo, acortaríamos la distancia con ellos. ¿Qué sentimientos experimentaste al medirte al que, hasta hace nada, era tu equipo? Fue una sensación muy bonita. Volver al Palacio de los Deportes fue muy emotivo puesto que tengo muy buenos recuerdos de mi etapa en León. Allí viví la que, probablemente, haya sido la mejor temporada de mi vida, a nivel deportivo y personal. Incluso estuvimos a punto de meternos en la Final4 de la Liga de Campeones. Luego todo quedó muy empañado por el tema económico pero sólo tengo buenos recuerdos de León. Agradezco a los aficionados de Ademar la ovación que me dieron antes de empezar el partido. Fue una jornada muy emocionante. ¿Fue extraño para ti jugar en León con una camiseta que no fuera la de Ademar? Se me hizo raro meterme en el vestuario de visitante porque hacía tiempo que no pasaba. Volví con la selección española a León pero estábamos en el vestuario local e incluso cogí mi sitio habitual de cuando jugaba en Ademar. Fue extraño volver con otro equipo pero así es el deporte. Un día estás aquí y al otro no. Lo importante es tener la oportunidad de volver a jugar en sitios que son especiales para ti. Ya sólo me falta jugar en Granollers. ¿Ademar León está más cómodo en Europa que en la Liga ASOBAL? Efectivamente. Desconozco la razón pero, también cuando estaba yo en Ademar, el equipo se crecía cuando llegaban los partidos europeos. Sabíamos que ganar en el Palacio era y es muy difícil para los equipos rivales. Los extranjeros no están acostumbrados a ese tipo de ambiente tan caluroso, con unos aficionados tan encima de los suyos. Ademar León es un grande de Europa. Es un equipo que sigue provocando muchísimo respeto. Compartiste vestuario con José Mario Carillo. ¿Esperabas verle tan pronto liderando la tabla de goleadores de la Liga ASOBAL? A mí siempre me ha gustado José Mario. Yo veía que era un chico con una clase impresionante desde el extremo. Tenía muy buen salto. Él tuvo la mala suerte de coincidir con Stranovsky, Ortigosa o Felipe Borges pero también la buena suerte de aprender de ellos. Es un jugador que ha sabido esperar su momento. Yo siempre que puedo veo los partidos de Liga ASOBAL por la televisión y estoy encantado viendo cómo está jugando Carrillo. Incluso la lesión que tuvo en la rodilla le ha hecho más fuerte. Ahora está mucho mejor físicamente. Me alegro de todo lo que le está pasando y no me extrañaría verle en un futuro cercano en la selección española. ¿Cómo recibiste la noticia de que ibas a tener a tu lado, de nuevo, a tu compatriota y ex compañero de vestuario Álvaro Ferrer? He jugado con Álvaro Ferrer ocho años, es un amigo íntimo y, a parte de eso, es un jugador que está cambiando el juego de TSV Hannover. Es importante que los centrales españoles vengan a la Bundesliga porque aportan cambios a los que no están acostumbrados los alemanes. Álvaro le viene muy bien al juego del equipo. Es un central más táctico. Juega bien con el pivote. Hace jugar al equipo. En muchos partidos, cuando estamos atascados, es un jugador clave para nosotros porque aporta algo diferente. Parece que Álvaro me está siguiendo en mi trayectoria deportiva. Yo le seguí al principio a él cuando fui a Granollers pero después me ha seguido él a mí a León y ahora a Hannover. ¿Te ha tocado ejercer un poco de cicerone en el vestuario, el club y la ciudad? Un poco no, tengo a Álvaro todo el día encima. No me lo quito ni con agua caliente. Él está ahora mismo solo en Hannover porque su mujer está en España. Está aburrido y lo tengo todo el día en casa o me llama para ir a dar una vuelta. Tengo una relación buenísima con él y estoy encantado de tenerlo por aquí. ¿Qué es más difícil, el alemán o sumar puntos en la Bundesliga? Esa es una pregunta difícil. Diría que, el año pasado, el alemán pero, esta temporada, no estamos al mismo nivel en la Bundesliga y nos está costando más sumar puntos. La alemana es una Liga muy competitiva. Cualquier equipo puede ganar en cualquier pista. Jugar fuera de casa casi siempre implica tener un partido a vida o muerte. ¿El acento sevillano se pierde o se intensifica estando en Alemania? La gente me dice que ya lo tengo un poco perdido porque llevo muchos años fuera de Sevilla. Cuando llegué a Granollers, los compañeros me decían que no me entendían nada. Se quejaban porque yo hablaba muy rápido. Con el paso del tiempo, creo que lo he solucionado. Lo malo es que, cuando voy a Sevilla y vuelvo, recupero rápido mi acento. Intento hacer todo lo que puedo en alemán. Tanto las entrevistas con los medios como el día a día. Es clave adaptarse en un país extranjero. No puedes estar en una isla apartado de todo el mundo. Cuando acabe mi carrera como jugador, me quedaré con este tipo de cosas. Sobre todo, con el hecho de haber aprendido un nuevo idioma y de haber vivido otra cultura. Es un gran bagaje. En el TSV Hannover, ¿llegan suficientes balones al pivote? Llegan pocos, la verdad. Desde que ha venido Álvaro, llegan más bolas. Eso sí, el pivote que gusta en Alemania no es el mismo que gusta en España. Aquí buscan un pivote que corra al contraataque y busque espacios por detrás mientras que, en España, los pivotes están más acostumbrados a ganar la posición. Llegaste hace dos temporadas a Hannover. ¿El proyecto era lo que esperabas o ha superado todas tus expectativas? Ha superado completamente mis expectativas. Yo fiché con mucha rapidez por TSV Hannover. Cuando me puse a mirar la plantilla, me di cuenta de que sólo conocía a tres o cuatro jugadores. El primer año, antes de empezar la Bundesliga, le pregunté al manager por las expectativas del club. Él me dijo que, de cara a la afición, habían dicho que debíamos quedar entre los once primeros de la Bundesliga pero él quería quedar entre los nueve primeros. Al final, quedamos sextos. Sabemos que es muy difícil repetir ese éxito pero intentaremos acercarnos lo máximo posible. Firmaste un contrato por dos años y acabas de renovar por uno más. ¿Han sido fáciles las negociaciones con el club? Ambas partes hemos meditado mucho el acuerdo. Hay que tener en cuenta que mi situación cambió tras disputar el Europeo de Dinamarca. No es lo mismo renovar un contrato sin haber ido a un Europeo que habiendo ido. Yo tenía más argumentos a mi favor. Estoy muy contento por poder estar un año más en Hannover. Creo que es un acuerdo beneficioso para ambas partes. Tras ser convocado para cubrir la baja de Julen Aginagalde en el Europeo y cumplir con nota, ¿notaste un cambio de estatus en tu club? A nivel de compañeros, no. Sigo teniendo el mismo rol. Es un cambio que se nota a nivel del trato de los medios de comunicación e, incluso, en determinados momentos con el entrenador. No es lo mismo el Juan Andreu anterior al Europeo que el Juan Andreu que volvió de Dinamarca. Siendo internacional español y con un bronce colgado al cuello, al final, el estatus de cara a la galería sí cambia un poco. ¿Por qué la Bundesliga alemana es tan competitiva y, en cambio, la selección alemana suma fracaso tras fracaso? Es la misma situación que vivía la selección española de fútbol en los años 90. Teníamos la mejor Liga del mundo pero los jugadores buenos de los equipos importantes eran extranjeros. Los internacionales alemanes están en equipos de segunda fila en la Bundesliga. Ahora tienen una generación buena con jugadores talentosos que deben encontrar su sitio en equipos como el Kiel, Hamburgo, Rhein-Neckar Löwen o Flensburg. Esos equipos deberían apostar más por el jugador alemán pero a mí y a los extranjeros ya nos va bien su política. Si hay algo positivo en esta maldita crisis económica es que los jugadores jóvenes españoles están teniendo más oportunidades. Cuando yo era todavía Junior, jugar en la liga ASOBAL estaba carísimo. Ahora, los jóvenes tienen esos minutos muy importantes en una etapa decisiva como es la de los 18 hasta los 22 años. Es un factor importante en el futuro cercano de la selección española.