El Ciudad Real se ha proclamado campeón de la Liga de Campeones en Alemania tras derrotar al Kiel (25-31). El conjunto manchego ha remontado el resultado adverso de la ida en el Quijote Arena, cuando los de Talant Dusjhebaev cayeron ante los alemanes (27-29).
El BM Ciudad Real ha logrado el título después de superar un gran partido en el que Sterbik, Stefansson y Kallman han sido los protagonistas. Ningún equipo había logrado remontar una final a domicilio en 25 años, el conjunto de la Liga Asobal, lo ha logrado, y no solo eso, los manchegos han derrotado al Kiel que llevaba dos años sin perder en el Sprakassen Arena.
El BM Ciudad Real suma, con el de la Liga de Campeones su quinto título de esta temporada, tras vencer en la Supercopa, Copa Asobal, Copa del Rey y adjudicarse hace unos días la Liga Asobal.
El BM Ciudad Real completó el repóker de títulos esta temporada. A pesar de todos los inconvenientes, de las lesiones, del mal resultado en el partido de ida, los manchegos se llevaron el triunfo de Kiel por seis goles de ventaja y entraron en la leyenda del balonmano mundial.
Nada pudo detener a los manchegos, convencidos como estaban de que podían hacer que el actual campeón de Europa hincara la rodilla en su feudo, donde no caían desde hace dos años. No pudo empezar mejor el encuentro. En apenas cuatro minutos el BM Ciudad Real había igualado la eliminatoria. Fuera Rutenka por lesión, fue Stefansson el que se e´chó el equipo a las espaldas en el aspecto ofensivo. En defensa, Talant introdujo algunas variantes al 5-1 con Kallman de adelantado. El sueco seguía a Karabatic cuando este iniciaba los pasos para lanzar. Serdarusic tardó poco en reaccionar y colocó al francés en el centro, pero el mejor cañonero del mundo no se sintió a gusto en esa posición en ningún momento. El BM Ciudad Real dominaba en el marcador, pero también en el ritmo del encuentro. El público alemán apretaba de lo lindo y los locales no le perdían la cara al partido. Tanto es así que a falta de cinco minutos encadenaron un buen parcial y se colocaron dos arriba (cuatro goles a favor en la eliminatoria). Ahí estuvo, quizás, la clave de la final. Los manchegos encararon la desvantaja sin desesperarse, confiando en lo que estaban haciendo. Y en apenas tres minutos le habían dado la vuelta a la tortilla, con dos contraataques se fueron al descanso con 13-15 y la eliminatoria igualada.
La segunda parte la escribió el mismo guionista que la primera, pero con un final mejor. Los ciudadrealeños salieron dispuestos a acallar el Sparkassen Arena. Estiraron la renta a tres o cuatro goles. Kallman hizo su aparición estelar en ataque. Omeyer, al contrario de lo que ocurrió en el partido de ida, era incapaz de detenerle un balón al extremo izquierdo. Los goles iban cayendo sin prisa pero sin pausa en las redes germanas, mientras Katvincik, a base de penaltis, y Ahlm mantenían vivo al Kiel. Pero el tiempo corría a favor de los manchegos y a los actuales campeones de Europa, les entraron las dudas. Jugaban cada ataque como si fuera el último, atenazados por el excelente trabajo defensivo manchego, que tuvo a un imponente Sterbik para poner el freno a las embestidas germanas. Zeitz lo tiraba todo y lo fallaba casi todo. La ventaja alcanzaba los cinco goles y el conjunto español empezaba a soñar con que la intensidad con la que se habían empleado durante todo el encuentro iba a recibir su justo premio.
Todavía hubo tiempo para que el Kiel, en un último empellón, se pusiera a tres goles. Pero en el BM Ciudad Real de esta noche no había espacio para que nadie sembrara dudas. Los de Talant eran ayer fanáticos de una sola idea, la de conseguir la Copa. Así que, como en la primera parte, no perdieron la cabeza y no sólo recuperara una ventaja franca, sino para que la ampliara a cinco goles a falta de cinco minutos. No había tiempo para más, aunque los nervios finales llevaron a los locales a provocar una tangana que se resolvió con la tarjeta roja para Dinart y Pajovic, al defender a Entrerríos, que habia sido agredido por un Zeitz pasado de revoluciones.
Con tres jugadores sobre la cancha, el BM Ciudad Real celebró el triunfo ante un magnífico equipo. El último título del año, el más sufrido, el más valorado, el más querido, la Liga de Campeones, era una realidad y todos, jugadores y cuerpo técnico, lesionados, fisioterapeutas, el médico, la intérpetre, el director general... todos, acabaron fundidos en múltiples abrazos en medio de la pista para celebrar que esta temporada habían entrado ya en el terreno de la leyenda del balonmano mundial. El BM Ciudad Real le arrebató el título al actual campeón en su guarida, sobreponiéndose a todos los inconvenientes, haciendo realidad eso de que "Juntos podemos soñar".
LA FICHA TÉCNICA
THW KIEL 25
BM CIUDAD REAL 31
THW Kiel: Omeyer (), M. Andersson (), Lund (1), K. Andersson (-), Lundstrom ( -), Kavticnik (), Anic (-), Lovgren (), Ahlm (6), Szilagyi (-), Zeitz (2), Karabatic (4), Klein (2), Jicha (2), Kavtnicick (8, 6p).
BM Ciudad Real: Sterbik (), Hombrados (), Laen (2), Kallman (11), Pajovic (2), Stefansson (12, 4p), Parrondo(1), Metlicic (-), Zorman (1), Entrerríos (2), Morros (-), Dinart ().
Marcador cada cinco minutos: 0-2, 3-6,5-7, 7-9, 11-10, 13-15 (descanso), 13-16, 16-19, 18-21, 21-25, 22-27 y 25-31.
Árbitros: Repensek y Pozeznik (Eslovenia)