Siarhei Rutenka: "Recuerdo estar totalmente roto tras la derrota ante SG Flensburg-Handewitt"

Liga NEXUS ENERGIA ASOBAL
13/11/2014 | FOTO: FC. Barcelona Liga NEXUS ENERGIA ASOBAL

Siarhei Rutenka no despierta indiferencia. Querido y odiado a partes iguales, el bielorruso reconoce experimentar una motivación extra cuando recibe abucheos por parte del público. La lucha, el inconformismo, la competitividad y la victoria corren por sus venas y le han permitido alzar cinco Copas de Europa con tres clubes distintos. El azulgrana aspira a ser el jugador con más Champions en su poder. Para ello, deberá superar la hegemonía alemana en el Lanxess Arena y pasar página de episodios dolorosos como el protagonizado por SG Flensburg-Handewitt la temporada pasada. ¿El vestuario tiene ganas de vengarse de SG Flensburg-Handewitt por dejaros fuera de la finalísima de la Final 4 2013/2014? Tenemos necesidad de sumar los 2 puntos. Queremos ganar en Flensburg porque nuestro objetivo es quedar primeros de nuestro grupo. Para esa meta, sería importantísimo ganar en Alemania. Sí hay algo de venganza por la derrota del año pasado pero yo creo que siempre es mejor mirar hacia delante que hacia atrás. Si ganáramos este partido a SG Flensburg-Handewitt, ¿qué pasaría? Ahora ya es otra historia. Por supuesto que nos dolió y que quizás aún nos duele la derrota en las semifinales de la Final 4 pero queremos que quede en el pasado. Nos gustaría volver a Colonia pero debemos ir paso a paso. Y el primero de los pasos es el de intentar clasificarnos como primeros de grupo. Un jugador con un gen competitivo y ganador como tú, ¿cómo asimila una derrota de esa magnitud? Esta semana hemos visto muchos vídeos y uno de ellos ha sido el de las semifinales de la Final 4. Nos afecta porque no ha pasado mucho tiempo desde la derrota. El verano fue muy duro. Lo pasé fatal, no lo puedo negar ni esconder. Al día siguiente de perder ante Flensburg, era muy difícil jugar de nuevo. Estar en un equipo como el FC. Barcelona te obliga a ganar todos los partidos que se disputan pero yo recuerdo estar totalmente roto tras la derrota ante SG Flensburg-Handewitt. Tanto físicamente como mentalmente. Pero teníamos que jugar al día siguiente ante Veszprém. En ese sentido, me ayudó a motivarme los silbidos que me dedicó el público. Los goles que marqué ante Veszprém no mejoraron mi estado anímico. Es como cuando estás lesionado y la gente te envía ánimos. Se agradecen pero no pueden cambiar la situación. No fue un partido fácil pero fue importante ganar a Veszprém. Ahora que ya han pasado unos meses, ¿qué explicaciones encuentras a que SG Flensburg-Handewitt fuera capaz de forzar la prórroga pese a que ganabais por 6 goles a falta de 9 minutos para el final del partido? ¿Os visteis en la final antes de tiempo? Todavía no he tenido ganas de ver este partido. Sólo he visto el partido montado, con nuestros errores. No lo he visto entero porque no he querido. Tenemos que asumir lo que pasó e intentar corregir los errores que cometimos. Yo no creo que perdiésemos la batalla psicológica ante Flensburg. No sé si es mejor lanzar primero el penalti o esperarte y ser de los últimos. Yo lo lancé el primero pero todos los jugadores sentimos la misma presión en los lanzamientos. En el Lanxess Arena, Rutenka siempre es el jugador más abucheado. ¿Qué tienen los alemanes contra ti? He hablado con algunos jugadores del THW Kiel y uno de ellos me comentó que me silban porque siempre me peleo ante los alemanes y porque les gano. Yo con los aficionados alemanes nunca he tenido ningún gesto que pudiera ofenderles. Si ellos consideran que soy malo y me silban por ello, yo sólo puedo darles las gracias porque me ayudan y sacan lo mejor de mí. Me pasó lo mismo en España. Con el FC. Barcelona, cada vez que jugaba en León, la mayoría de público se acordaba de toda mi familia. Sólo una vez hice un gesto que no les gustó. Y se volvieron locos. Entiendo que me silbaran por eso pero es que, en León, me silbaron desde el principio. Imagino que los aficionados me intentan sacar del partido porque soy un jugador importante pero considero que es una falta de respeto que insulten a mi familia. Si el público supiera lo que provoca en mí sus abucheos, seguramente no tendrían esa actitud. ¿Te molesta tener esta mala fama? Yo he tenido broncas con jugadores o con árbitros en la pista. Si me están pegando y el árbitro no quiere pitar nada, yo me tengo que proteger y mostrarle al árbitro que hay demasiado contacto. Incluso me tiro al suelo. Con el público no me meto porque no merece la pena. Yo no percibo que tenga una mala fama. Los rivales saben que me pueden provocar y yo sé que me van a provocar. Quizás los árbitros me miran más con lupa por el nombre. No estoy de acuerdo con la roja que me enseñaron en el partido que jugamos en Suecia frente a Alingsas HK. Los árbitros no vieron nada y por eso no pusieron nada en el acta. Es cierto que hubo un golpe pero porque me giré y tenía a un jugador bajito detrás de mí y yo no lo vi. Tal vez si la acción no la hubiera cometido Rutenka, no hubieran mostrado la roja. No lo sé. Decía Ljubomir Vranjes en una entrevista que su equipo no es el favorito en el grupo que comparte con el FC. Barcelona. ¿Estás de acuerdo con el entrenador del vigente campeón de la EHF Champions League? No comparto la opinión del entrenador del Flensburg. Cuando eres Campeón de Europa no puedes decir que tu equipo no es el favorito. Jugando en casa y siendo el vigente campeón, no puedes afirmar que el FC. Barcelona es el favorito. El simple hecho de jugar en casa les favorece. Yo no puedo decir que Flensburg es el favorito pero sí que estamos igualados. Muchos entrenadores tratan de protegerse con este tipo de afirmaciones. Si gana Flensburg, Vranjes puede decir que, pese al favoritismo del Barça, ellos han ganado y, si su equipo pierde, es lógico porque el Barça era el favorito. Pese a la pérdida de jugadores importantes, Flensburg puede luchar contra nosotros. El año pasado, nos eliminaron en las semifinales y ganaron al THW Kiel después de haberse subido en el último vagón del tren para estar en la Final 4. Nuestro rival ha demostrado que es un gran equipo, que no vive sólo de la suerte y que puede aspirar a grandes cosas. En las últimas 2 o 3 temporadas, la EHF Champions League está muy igualada. Se producen resultados sorprendentes en cualquier momento. El 2011 es el único año en que un equipo no alemán ganó la Final 4 disputada en Alemania. THW Kiel ha levantado la EHF Champions League en Colonia en dos ocasiones y HSV Hamburg y SG Flensburg-Handewitt han alzado el título una vez. ¿Jugar en el Lanxess Arena es demasiada ventaja para los alemanes y demasiada desventaja para los equipos no alemanes? Si miras la historia de la Champions, los equipos alemanes han ganado pocos títulos en los 20 años previos a la Final 4 y, en cambio, en Colonia han ganado cuatro veces en los últimos cinco años. Los equipos no alemanes tendrían más oportunidades de ganar la Champions con una final a doble partido, como antes. Pero tenemos que reconocer que la creación de una Final 4 ha permitido que el balonmano haya dado un gran salto cualitativo. Los jugadores peleamos y nos preparamos toda la temporada para llegar a Colonia y, cuando estamos ahí, intervienen demasiadas cosas que no dependen de ti. Nos molesta. Y nos duele. Es un solo partido, no puedes tener un mal día y lo jugamos siempre fuera de casa. A mí me gustaría levantar la Champions ante mi afición y no ante un público que me silba. La incógnita es qué país podría mejorar la organización de Alemania. Tal vez Francia, Hungría o Polonia. O incluso Barcelona. Los alemanes han puesto el listón demasiado alto. No sólo en el terreno deportivo sino en todo lo que envuelve la Final 4. Crean un auténtico espectáculo. Ojalá algún país pueda igualarlo o superarlo. No muchos jugadores pueden presumir de tener 5 Champions en su poder. Viviste una con el Celje, 3 con el Ciudad Real y 1 con el FC. Barcelona. ¿Qué tienen de especial y de diferente cada una de ellas? La primera con Celje fue muy especial porque nadie lo esperaba de nosotros. Las tres de Ciudad Real fueron el premio al gran grupo de jugadores que coincidieron en el mismo vestuario. Y la última con el FC. Barcelona me produjo mucha alegría. La gente me pregunta si es mérito mío haber ganado la Copa de Europa con tres clubes diferentes o ha sido cuestión de suerte. Yo me he marcado la meta más exigente posible. Por eso dije en una entrevista que quería ser el primer jugador con 8 Champions, para superar a Barrufet, O’Callaghan o Xepkin. No puedo ser conformista porque, en caso de serlo, no volvería a ganar más títulos. Hasta el día que me retire del balonmano, no voy a cambiar mi objetivo. Aún sueño con ser el jugador con más Champions en su palmarés. Aspiro a jugar más años en este club para tener opciones de ganar más veces la Copa de Europa. Acabas contrato con el FC. Barcelona en junio del 2016. ¿Cómo imaginas tu futuro? No sé qué puede pasar en el futuro. Me gustaría quedarme, de momento, en el FC. Barcelona. Si yo hubiera sentido que no puedo rendir al máximo, tal vez me hubiera marchado a otro sitio con menos exigencia. Estoy muy lejos de ese momento. Yo estoy dispuesto a prolongar el contrato pero falta saber si el club, en su momento, querrá que siga. He tenido mala suerte con las lesiones en los últimos dos meses. Nadie puede decir que estoy viejo porque, con la lesión en el tobillo, los doctores pronosticaron que estaría un mes de baja y he vuelto antes de tiempo. Me recupero bastante rápido así que me encuentro bien físicamente. En la última Final 4 se rumoreaba si serían tus últimos partidos con el FC. Barcelona. ¿Es cierto que Vardar Skopje intentó ficharte? Es normal que los jugadores del FC. Barcelona reciban ofertas. Es buena señal. Quiere decir que el club tiene grandes jugadores. Yo tenía una oferta, hablé con el club interesado y les agradecí el interés pero les dije que yo tengo contrato con el Barça hasta 2016 y que quiero cumplirlo. Ni yo personalmente sé qué puede pasar en el futuro. Llegaste de Ciudad Real en 2009 y estarás en Barcelona, si cumples el contrato, una etapa de 7 años. ¿Esperabas jugar tanto tiempo en un club de la exigencia del FC. Barcelona? En mi vida deportiva han pasado tantas cosas que jamás hubiera imaginado que podría fichar por un club como el Barça. Me ficharon por mis valores como jugador y uno de ellos es la lucha. Yo no entiendo de partidos oficiales o amistosos. Yo me exijo el máximo en todos y por eso lo dejo todo en el campo. Estoy seguro de que esa lucha es muy valorada tanto por el club como por los aficionados. Procedías de un Ciudad Real que lo ganaba todo y que, la temporada anterior a tu llegada a Barcelona, había levantado la Supercopa de Europa frente a Veszprém, la Liga ASOBAL y la Champions ante THW Kiel. ¿Por qué das el paso de fichar por el FC. Barcelona cuando el Ciudad Real tenía la hegemonía? Muchas razones explican mi fichaje por el FC. Barcelona. La decisión no fue sólo mía. Fue una decisión muy difícil de tomar pero creo que decidí bien. Si pudiera retroceder en el tiempo, volvería a tomar la misma decisión. Estoy muy feliz en el club y en Barcelona. Espero que todos aquellos que apostaron por mi fichaje estén contentos con el rendimiento. Yo intento, día a día, devolver la confianza depositada. ¿Te ha pesado ser el hombre del millón de euros? Al principio me molestaba que dijeran eso porque la gente se olvidaba de todos los títulos que yo había ganado y que habían propiciado mi fichaje. Sólo se hablaba del dinero que el Barça había pagado por mí. Por alguna razón se paga tanto dinero. Unos pueden pensar que se pagó por la calidad del jugador que se fichaba y otros me odiaban cuando estaba en Ciudad Real y preferían verme defendiendo los colores del Barça. Cuando un jugador ocupa, habitualmente, la posición de lateral izquierdo y le fichan a Nikola Karabatic, ¿qué piensa? Somos un deporte de equipo y los jugadores no podemos ser egoístas. Aprendí a no serlo en Ciudad Real. Yo en Celje jugaba los 60 minutos en todos los partidos y, cuando llegué a Ciudad Real, como el club había pagado bastante dinero por mí, yo tenía ilusión por jugar. Pero estuve en el banquillo. Al principio yo no entendía porqué habían pagado tanto dinero por mí para luego no jugar nada. En el banquillo, me giraba a un lado y veía a Metlicic y, al otro lado, veía a Didier Dinart. Entonces entendí que no pasaba nada por estar en el banquillo. Aprendí mucho en mi etapa en Ciudad Real. Con la llegada de Karabatic al FC. Barcelona, hemos dado un paso adelante. El equipo ha ganado mucho y, por tanto, yo también he ganado con su incorporación. El fichaje de Karabatic sólo puede ser positivo. Tengo una competitividad muy alta. Me mantiene en buena forma y me exige crecer. Por mi carácter, no puedo perder así que me esfuerzo al máximo para tener más minutos. Eso sí, compartir el tiempo de juego también me favorece porque así puedo estar en mejor forma física. Tenemos mucha carga de partidos con el club y con la selección así que es imposible que me falten minutos. ¿Cómo ha sido este año de convivencia con Karabatic teniendo en cuenta algunos piques deportivos en el pasado? La convivencia con Karabatic es muy buena. Nos comunicamos mucho, tanto en la pista como fuera de ella. Tenemos una gran relación. No tengo ningún problema con él pese a haber vivido, años atrás, algunos piques deportivos. Los dos queríamos ganar y peleábamos por nuestro pan. Mucha gente ve el balonmano como un simple juego pero, para los jugadores, es mucho más. Es nuestra vida. Mi familia vive del balonmano y yo voy a luchar cada jugada hasta el final. De pequeño practicaste la lucha y te decantaste por el balonmano porque hay más contacto que en otros deportes como el baloncesto, ¿no? En verano, cuando descansamos tantas semanas, al final de las vacaciones ya necesito que alguien me empuje o pelee conmigo. Si lo hace mi mujer no es suficiente. Cuando me retire del balonmano, me gustaría practicar algún tipo de lucha porque necesitaré sacar la adrenalina que llevo dentro y seguir notando el contacto. ¿Qué aprendiste en tu etapa practicando la lucha? Yo era muy delgado de pequeño y, mi compañero de entrenamiento, que era amigo mío, era gordo. Yo le ganaba siempre. Lo único que no podía hacer era tirarlo al suelo con la ayuda de mi espalda porque no podía levantarlo. La primera vez que lo vi y que el entrenador me puso a luchar con él, pensé que era imposible ganarle. Le decía al entrenador que no me podía poner con él porque me iba a ganar siempre. Aprendí que nunca te puedes rendir. No te puedes anticipar y no luchar. Todo depende de ti mismo. Eres el dueño de tu futuro. La lucha me marcó en muchos sentidos.