Por el momento las previsiones iniciales no se van cumpliendo para los alemanes de Flensburg; nadie dudaba que BM. Ciudad Real y los visitantes de hoy en el Quijote Arena partían como claros favoritos en el grupo de la Liga de Campeones sin embargo la irregularidad que acompaña al rival en la presente temporada les amenaza y atenaza al tiempo. Es ejemplo de la dureza de la temporada, las lesiones y las dificultades que el calendario ofrece para recuperar el estado de forma ideal.
Presionado al límite a falta de dos jornadas el rival, humillado en la ida (26-34) está obligado, sino a puntuar en el Quijote Arena, al menos recuperar la autoestima para la batalla de Lubin en la última jornada; su futuro en esta competición está en juego. Parece que la baja del fornido Boldsen (desatascador en momentos claves) la notan en demasía amen de la dureza en la Bundesliga. Su apretada victoria el pasado domingo frente al Drammen HK les concede un respiro al tiempo que han recuperado al croata Lackovic.
Con una plantilla más rica que en la anterior edición los resultados desmerecen por el momento; superar la situación puntual se torna imprescindible para otear un futuro más halagüeño y acorde con su prestigio; las novedades del año respondían a necesidades de una parte y a fortalecer posiciones de otra. Sijan, portero serbio procedente del Viborg danés, el central Mogensen, con poder físico igualmente de la liga danesa y los zurdos Holgmeirsson y Pettersson, ya conocedores de la Bundesliga, sin duda fortalecían al colectivo; a veces con más jugadores no se suma.
Recuperar la identidad y salir de la amenaza es su tarea; dudar de la riqueza de la plantilla es una temeridad y, junto a las citadas incorporaciones los antiguos Vranjes, Beutler, Christiansen, Knudsen, Nielsen, etc rebosan calidad y experiencia. Sin duda para ellos es un partido clave aunque no definitivo. Nosotros caminamos con tranquilidad hacia la primera plaza del grupo. Gran partido en mércoles europeo.