El equipo azulgrana resurgió de sus cenizas después del golpe durísimo recibido por SG Flensburg-Handewitt y se impuso en la final de consolación a MKB-MVM Veszprém (26-25). El guión del partido se trazó a golpe de emociones. El corazón y el amor propio se impusieron a las cuestiones tácticas para poner punto y final a una temporada en la que el FC. Barcelona no ha podido lograr el anhelado pleno de títulos. Liga ASOBAL, Supercopa, Copa ASOBAL, Copa del Rey y Mundial de Clubes brillan en las vitrinas del club pero destaca la gran ausencia de la EHF Champions League, un título que se resiste desde 2011. Rutenka centralizó toda la aportación ofensiva de los catalanes tras marcar los seis primeros goles de los azulgranas. El bielorruso transformó la hostilidad del Lanxess Arena hacia su figura en una motivación extra para dejar atrás su discreta semifinal ante SG Flensburg-Handewitt. El primer acto finalizó con un escaso 9-10 en el electrónico después de que Nikola Karabatic no acertara en la última posesión azulgrana. Tras el descanso, MKB-MVM Veszprém puso en aprietos al FC. Barcelona con un parcial de 0-3 que obligó a Xavi Pascual a solicitar tiempo muerto. La reacción no se hizo esperar. Los catalanes situaron el 14-14 en el marcador fruto de una nueva acción de un Rutenka especialmente inspirado. La igualdad y el intercambio de golpes caracterizaron la segunda parte del enfrentamiento. A falta de 21 segundos, Nikola Karabatic anotó el 26-24 que sentenciaba el duelo y llevaba la tranquilidad al banquillo azulgrana. El equipo quiso dedicarle la victoria a Juanín García en su último partido con la zamarra azulgrana tras nueve temporadas en Barcelona. El extremo de León se despide con 2 goles en la lucha por el tercer y cuarto puesto y 5 goles en la semifinal. Al FC. Barcelona le queda el consuelo de saber que cayó en semifinales ante el vigente campeón de Europa. SG Flensburg-Handewitt, el tapado de la Final 4, rompió todos los pronósticos y conquistó Colonia después de doblegar en una emocionante final a THW Kiel (30-28). La actuación del guardameta Mattias Andersson, con 20 paradas y un 41% de efectividad, fue capital para la consecución del título. Europa le debía una a Flensburg y, a la tercera, fue la vencida. El equipo del norte de Alemania había perdido dos finales de la Copa de Europa, ante Celje en 2004 y THW Kiel en 2007, por lo que devuelve el golpe a sus compatriotas. En el apartado de premios individuales, Momir Ilic (MKB-MVM Veszprém) se erigió como máximo goleador de la EHF Champions League 2013/2014 mientras que Aron Palmarsson (THW Kiel) fue elegido MVP de la Final 4.