El Barça ha cerrado la Final4 de la EHF Champions League colgándose esta tarde la medalla de bronce después de llevarse el partido por el tercer y cuarto puesto ante el París Saint-Germain (37-31). Los azulgranas cierran con buen sabor de boca una nueva participación en el evento con el sello Colonia y Lanxess Arena, rendido a la excelencia del balonmano. La medalla de bronce tiene como propietario al Barça, sin opción al debate. No era negociable. No lo ha sido, entre el talento y la predisposición, sin color.
El conjunto de la Liga Plenitude ASOBAL ha sido fiel a su pedigrí y ha arrollado a los parisinos haciendo partícipe a toda su plantilla, celebrando el récord de máximo goleador histórico de las Final4 de Aleix Gómez (70 goles, superando a Lazarov y Hansen con 68), y el debut con gol en este mismo escenario de Martí Soler y Pol Valera. Presente y futuro. El triunfo ha sido una preciosa antesala al título del Magdeburg, llevándose la final a la heroica, batiendo al Kielce (30-29) en la prórroga ante el delirio de los miles de aficionados del Lanxess.
Los germanos han sabido combatir la omnipresencia de Álex Dujshebaev y las muchas virtudes rivales de la mano de Kristjánsson, MVP, siendo el elemento que sustenta el éxito colectivo. Colonia ha vuelto a ceder su cetro de campeón al único debutante de la vigente edición, rompiendo por enésima vez el capítulo de cábalas y análisis. Magdeburg se ha bañado en la lluvia de confeti, en la simulación de fuegos artificiales y el cava de los elegidos. El balonmano 22/23 llega a su fin y cocina, a fuego lento, su regreso triunfal.